Una organización moderna y dinámica se caracteriza por ser muy amplia en cuanto a los perfiles a la hora de seleccionar el talento humano. Dicho de otra forma, dar cabida a la diversidad es una práctica sana y beneficiosa para las empresas de hoy en día.

Ello ayuda a mejorar el clima laboral, enriqueciendo al capital humano en su conjunto y despertando, en todos y cada uno, el sentido de pertenencia; además, incrementa la competitividad al aumentar su identificación con la sociedad, a través de la inclusión de los más diversos grupos sociales y, en general, brinda a la organización una política de recursos humanos más abierta, dando como resultado una cultura corporativa amplia e incluyente, sin prejuicios, en sintonía con la sociedad y, por tanto, más competitiva.